Soy una actriz porno:
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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2005. Sara contemplando la primavera. Sara tiene un cuerpo magnífico, moldeado con muchas horas de gimnasio y una dieta feroz de fruta, ensaladas y yogures desnatados. Sara se gana la vida como modelo y ocasionalmente ha hecho algunas sesiones de desnudo, pero ha terminado los estudios de psicología y pediatría y dentro de un mes se va con una ONG a cuidar niños africanos. Sara tiene un corazón de oro, y eso es muchísimo más excepcional que la belleza de su cuerpo. He amado a Sara muchas noches y ella se ha dejado amar. Sara es delicada, y sexualmente muy poco activa. Tiene un espíritu zen, y el amor lo reparte con sonrisas y caricias de una suavidad casi angélica. La mañana que le hice la foto habíamos dormido juntas. La noche anterior había llovido y el día amaneció espléndido, con toda la plenitud de una primavera presentida. Se asomó a la ventana feliz, y yo fui detrás de ella, con mi Canon EOS y le robé esta fotografía. Ella se lleva otra mía, más impublicable que ésta, para que se acuerde de la pasión que sembró en mí. 01/05/2005 12:32 Hay 1 comentario. Sin riesgo solo te queda la superficialidad del vacío Vas por la vida tan contenta y feliz, presumiendo de amigos a los que quieres y que te quieren, y de pronto, la hecatombe. Alguien te desea para más cosas de lo que tú habías planificado. ¿Qué hacer? ¿Entretenerlo? ¿Mantener vivas y ardientes sus esperanzas, porque no deseas prescindir de su amistad? ¿O dejar las cosas claras, establecer un límite, hasta aquí sí, hasta aquí, olvídate? ¿Y si la otra persona que quiere ser algo ahora que tiene fuerzas para ello? Cierto: sin riesgo sólo te queda la superficialidad del vacío. ¿Pero y si te arriesgas, y en vez de alcanzar la profundidad de la emoción, caes en el precipicio de la decepción? Se mire como se mire, el jarrón se ha roto. Donde antes había alegría y buenas vibraciones, ahora hay mal rollo. Por culpa de un amor no correspondido, se rompe una amistad mutua, leal y bien compenetrada. Por culpa de la pasión de la posesión, se pierde la generosidad de la complicidad. Ya me lo decía mi tía Barbara, que tiene respuesta para casi todo: “Procura no enamorarte, mi niña, pero sobre todo, procura no enamorar. Porque el amor es un elefante en una cristalería.” 09/05/2005 21:49 ;?> No hay comentarios. Comentar. Cris, erotismo de altos vuelos. Noche de viernes con Cristina. La conocí en un casting para un anuncio de un producto capilar. Cris tiene un cabello rubio delicioso y un cuerpo firme y sensual, donde destacan unas caderas anchas y un culo potente, tal vez demasiado para los tiempos que corren, pero terriblemente sexy.Nos vestimos de traje largo, para dar envidia a los machitos que podríamos encontrar en el Drolma, un restaurante muy de moda, muy de diseño, muy de nueva cocina, y muy, muy, muy caro. No importa. He cobrado más de lo previsto de unas sesiones de desnudo con el ruso Galitsin, que espero ver pronto en su pagina web. Pedimos el menú de degustación, multitud de platos de titulo larguísimo y ración cortísima. Bebemos un Montrachet del 94, un borgoña blanco que me quita el sentido, aunque eso sí, cuesta tanto como la cena. Cris tiene los ojos brillantes y muy expresivos, al poco tiempo nos estamos acariciando debajo de la mesa con nuestros pies, mientras reimos y el resto de los comensales nos miran de reojo. En la mesa de al lado hay dos periodistas de La Vanguardia, charlando con dos chinos. Paga el conde de Godó, of course. Los chinos sonríen, y uno de los chicos de la prensa, el más talludito, observa descaradamente a Cris, que lleva un traje negro muy escotado sin sujetador y hay momentos en que sus pezones intentan salir de su escondite para saludar a la concurrencia. Como postre, pedimos champán y nos sirven un Roderer Cristal, mucho más exquisito, y caro, que el que habíamos solicitado. Ante mi mirada de extrañeza, el camarero me señala que es una invitación de la mesa de al lado. Sonrío agradecida a los periodistas y a su séquito oriental, brindamos con ellos, y por un momento las dos mesas se convierten en una. En honor al Extremo Oriente, se charla en inglés, el mío es malísimo, pero Cris se desenvuelve perfectamente y conquista a los chinos, a los periodistas y a mí un poco más aún. Después del consabido rito de pasarnos números de teléfono que no tardaremos en olvidar, abandonamos el restaurante y vamos a casa. Antes de meternos en la cama le hago esta foto. (Está recortada, porque la calidad de sus pezones, es solo para mis ojos.) Hemos amanecido mojadas de sudor, después de una noche de amor frenético. Cris es una leona en la cama, insaciable, ardorosa, perfecta. Nos hemos duchado juntas, saboreándonos una vez más y después la he acompañado al aeropuerto, pues vuela a Chicago y a Los Angeles. Cris es azafata y va de aquí para allá. Pero ella sabe que a partir de esta noche, yo me he convertido en su destino perferido. 14/05/2005 20:36 ;?> No hay comentarios. Comentar.
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