Soy una actriz porno:

¿Y qué?

erikisssima

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Menuda pasión menuda.

20060214212641-rita.jpgMetro y medio de auténtico desenfreno.
Y de sonrisas, y besos, y lujo, y encanto,
y mirada que me atraviesa,
que me convierte en cómplice de sus travesuras eróticas,
de sus audacias morbosas e infantiles.
Rita alegre, Rita vitalidad, Rita fuego,
Rita refugio para sentirme madre y maestra, niña y discípula.
Aprendí, una y otra vez, que todos los caminos conducen a ella,
y en la sobremesa de otros festines de sexo
con otros cuerpos y otros rostros,
comprobé cómo surge, arrebatador,
su nombre, su cuerpo, su sexo, su paz.
Me gustaría que fuera mía, pero no, soy yo la que soy suya.
Como muchas otras más, que cuando cierran los ojos
piensan, sueñan, sienten, viven
sus maravillosas, seductoras, irresistibles caricias.
14/02/2006 21:26 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar.

Claudia, del verbo claudicar.

20060214224046-claudia.jpgCoincidía con Claudia en algún trabajo ocasional.
Admiraba su elegante desenvoltura,
envidiaba su exótica colección de amantes,
que ella exhibía sin pudor y sin excesivo entusiasmo.
Demasiado arrogante para mí, decía.
Y tal vez, por un oculto despecho, procuraba evitarla.
Su mirada me desnudaba y a la vez me congelaba,
razón suficiente para guardar ante ella una prudente distancia.
Desconocía, pobre de mí, que ya me había seleccionado.
Un día caí en sus brazos,
cuando yo menos lo pensaba, cuando ella más lo deseaba.
Lo que experimenté aquella noche
fue una sobredosis de droga dura.
Nunca olvidaré la experiencia de plenitud que se apoderó de mí,
cuando sentí, piel sobre piel, cómo su cuerpo se quebraba
ante el terremoto de un orgasmo infinito.
En su rendición, demostró su completa victoria.
Ahora sigue alardeando de ser reina del mambo,
su mirada continúa desnudándome,
sin embargo ya no envidio de ella su poderío,
sino todo lo contrario, su oculta y delicada fragilidad.
Y continúo soñando que una noche,
cuando yo menos lo piense, cuando ella más lo desee,
volverá a claudicar entre mis brazos.
14/02/2006 22:40 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar.

Juana, apetitosa curiosidad.

20060215104514-juana.jpg

Pasaba por mi lado
y solamente me llamaba la atención su acogedora sonrisa.
Presentía en ella a una mujer protectora,
de caricias cálidas, de mimo cariñoso, de tibias humedades.
Sin pretenderlo, la curiosidad dió paso al deseo,
urgente y  ardiente,
aunque su pareja, una furiosa cuarentona,
me impedía cualquier acercamiento.
Bien observada, Juana era de lo más normal,
pero el umbral de sus promesas
superaba con creces sus posibles carencias.
El erotismo tiene razones
que la pura estética no entiende,
y así fue, cómo una noche, casi por sorpresa,
me dejé llevar por ese cariño acumulado,
y descubrí los ocultos y excitantes horizontes
de un sexo amable, sin aristas, mórbido y esponjoso.
Al día siguiente, Juana me regaló un beso que tardaré en olvidar,
y me dio un adiós con sabor a definitivo.
Resultó que su deseo era similar al mío,
una apetencia de aventura surgida de la curiosidad,
y por lo tanto irrepetible.
Pero el erotismo tiene razones
que la pura lógica tampoco entiende.
Y como el cartero, también el sexo, suele llamar dos veces.

15/02/2006 10:45 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar.

Sara, el apogeo de la carne.

20060215114117-sara.jpg

Cuando me dejo dominar por la sensualidad pura y dura,
cuando ansío que el deseo de la piel me avasalle,
cuando sueño con la voracidad de la pasión y el sudor del sexo,
entonces me viene al recuerdo, irresistible,  
el tembloroso espasmo
de mi querida, inflamada, fogosa, deslumbrante y embriagadora
Sara.
La recuerdo, acurrucada en mi hombro,
y me estremezco,
la vislumbro, pegada a mi piel,
y se eleva la temperatura de mi deseo,
evoco la carnalidad de sus labios,
y me dejo devorar por el ansia de su boca.
Sara, sexo puro,
deslumbrante venus de piel de nieve,
surgida del mar azul de una mirada impaciente,
Sara, para amar, sin tiempo ni medida,
hasta el agotamiento,
hasta el último gemido,
con el cuerpo incondicionalmente abandonado,
ante la inmensa exaltación del placer.

15/02/2006 11:41 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar.

Carla o el Esplendor.

20060215195148-carla.jpgCarla practica, o mejor dicho, incita a un sexo limpio, elegante,
suave hasta el paroxismo, sin gritos y con susurros, 
con ella me deslizo en la pendiente del deseo,
acunando el leve gemido de una carne
disuelta en una incesante y delicadísima oleada de placer.
Mi pasión por ella se acrecienta
cuando me regala un strip tease inverso,
es más excitante conforme abandona su desnudez primera
y se viste con el maravilloso artificio de unos tejidos seductores,
que se convierten en su otra piel.
Carla, sexo de satén, y burbujas de champán,
Carla, compañera perfecta en cenas de caviar y glamour,
donde puedo admirar, a la luz de las velas,
el fulgor de una figura concebida para embriagar la mirada,
Carla, soberana belleza de un erotismo sin frenesí,
con la distinción de un vals,
Carla, hermosa hasta decir basta,
propietaria de besos deslumbrantes
que parecen extraidos de las entrañas de una diosa,
Carla, vivo retrato del sueño de la perfección,
cincelado por un artista enfermo de estética.
Carla, adorada, admirada, envidiada, deseada y mil veces querida,
con ella aprendí que la pasión más intensa es también la más sutil,
y que el orgasmo más volcánico es capaz de tener
el tacto de la seda inmaculada,
el aroma de una rosa sin espinas,
el color de un pálido cielo,
el sonido de una coral de Bach,
y el sabor de aquella fruta prohibida del último paraíso.
15/02/2006 19:51 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar.




 

 
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