Sara contemplando la primavera.
Sara tiene un cuerpo magnífico, moldeado con muchas horas de gimnasio y una dieta feroz de fruta, ensaladas y yogures desnatados. Sara se gana la vida como modelo y ocasionalmente ha hecho algunas sesiones de desnudo, pero ha terminado los estudios de psicología y pediatría y dentro de un mes se va con una ONG a cuidar niños africanos.
Sara tiene un corazón de oro, y eso es muchísimo más excepcional que la belleza de su cuerpo.
He amado a Sara muchas noches y ella se ha dejado amar. Sara es delicada, y sexualmente muy poco activa. Tiene un espíritu zen, y el amor lo reparte con sonrisas y caricias de una suavidad casi angélica.
La mañana que le hice la foto habíamos dormido juntas. La noche anterior había llovido y el día amaneció espléndido, con toda la plenitud de una primavera presentida. Se asomó a la ventana feliz, y yo fui detrás de ella, con mi Canon EOS y le robé esta fotografía.
Ella se lleva otra mía, más impublicable que ésta, para que se acuerde de la pasión que sembró en mí.
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Anónimo -