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Soy una actriz porno:

¿Y qué?

Sin riesgo solo te queda la superficialidad del vacío

Sin riesgo solo te queda la superficialidad del vacío Vas por la vida tan contenta y feliz,
presumiendo de amigos
a los que quieres y que te quieren,
y de pronto, la hecatombe.
Alguien te desea para más cosas
de lo que tú habías planificado.
¿Qué hacer?
¿Entretenerlo?
¿Mantener vivas y ardientes sus esperanzas,
porque no deseas prescindir de su amistad?
¿O dejar las cosas claras, establecer un límite,
hasta aquí sí, hasta aquí, olvídate?
¿Y si la otra persona que quiere ser algo
ahora que tiene fuerzas para ello?
Cierto: sin riesgo sólo te queda la superficialidad del vacío.
¿Pero y si te arriesgas,
y en vez de alcanzar la profundidad de la emoción,
caes en el precipicio de la decepción?
Se mire como se mire, el jarrón se ha roto.
Donde antes había alegría y buenas vibraciones,
ahora hay mal rollo.
Por culpa de un amor no correspondido,
se rompe una amistad mutua, leal y bien compenetrada.
Por culpa de la pasión de la posesión,
se pierde la generosidad de la complicidad.

Ya me lo decía mi tía Barbara,
que tiene respuesta para casi todo:
“Procura no enamorarte, mi niña,
pero sobre todo, procura no enamorar.
Porque el amor es un elefante en una cristalería.”

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