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Soy una actriz porno:

¿Y qué?

Premonición.

Premonición. Besaría tu espalda,
de nuca a trasero,
recorrería, con mis labios sedientos de ti,
tu columna vertebral hasta erizar tu piel
y eliminar de tus ojos,
cuajados de tristeza,
el mal recuerdo de los hombres
que no te han sabido amar.
Sé que soy tu salvación definitiva
y que al final te darás cuenta
de que solo me tienes a mí.
Entonces te armarás de valor
y abandonarás los prejuicios
y lo que puedan decir las lenguas viperinas,
y acabarás rendida en mis brazos.
Y sentirás lo que nunca habías sentido
y descubrirás el sabor,
dulce, amargo, gélido y ardiente,
que tiene el auténtico amor.

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