Elena, mi sol.
Nunca pensé que en la furia sexual pudiera latir tanta ternura. Elena es el amor más goloso que se haya podido encarnar
en un cuerpo pequeño, mullido, abierto, alegre y manejable.
Mi pequeña niña luminosa, de mirada danzarina,
cada noche intento convertirte en un juguete de sexo,
y al alba, soy yo la que se despierta,
acurrucada en tus brazos,
como si fuera aquella muñeca de tu infancia
a la que dedicar tu inmensa veta de cariño.
Nada puede compararse al placer de comprobar
con qué dulce y deslumbrante insistencia
vas deshaciendo la niebla de mi tristeza,
y transformando mi oscuro amanecer
en una deliciosa mañana de esplendor.
Cuando me sonríes, se terminan las sombras.
Es lo bueno de Blanca:
Marisa es una tentación que seduce, embruja, fascina, embelesa, subyuga, hechiza, cautiva, deslumbra, encadena, arrebata, envuelve, atrae, contamina y conquista total y definitivamente.
Antigua compañera de trabajo, siempre tuve envidia de su forma de ser, absolutamente desinhibida, en una época en que yo era un amasijo de complejos estúpidos.
Es un pequeño imán de atractivo suave e insistente,
Teresa me tenía en su punto de mira
Conocí a Jana hace un año
Sudor, deseo, hambre, pasión.