Blogia
Soy una actriz porno:

¿Y qué?

Blanca, blanquísima.

Blanca, blanquísima. Es lo bueno de Blanca:
Que es muy legal, muy sincera,
muy noble, muy auténtica.
No disimula, no finge, no se anda por las ramas,
agarra lo que quiere,
y sonríe sabiendo que es suyo por derecho de conquista.
Y lo hace sin dominar, sin prepotencia,
con una total y absoluta entrega,
con una apasionada rendición incondicional.
Blanca prefiere recibir que dar,
pero es muy fácil llenarla de placer
y me lo agradece de una forma
que al final yo recibo mucho más de lo que le doy,
porque lo recibo con gritos y gemidos,
con sonrisas y lágrimas,
con besos y arañazos,
con furia y mimo,
con sed y ternura.
Frente a tanto cariño seco y falso,
Blanca es mi inolvidable y húmedo amor.
Me gustaría llevar a Blanca dentro de ese maletín
que, en sus viajes sin sentido por el océano de los sentidos,
siempre lleva vacío,
a saber por qué,
mi loco corazón.

0 comentarios