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Soy una actriz porno:

¿Y qué?

Bea, la pasión fiera.

Bea, la pasión fiera. Antigua compañera de trabajo, siempre tuve envidia de su forma de ser, absolutamente desinhibida, en una época en que yo era un amasijo de complejos estúpidos.
Cuando conseguí desembarazarme de ellos, hacía tiempo que Bea se había buscado otros mundos que vivir y otras compañías más gratas que disfrutar.
Pero la vida siempre te ofrece una segunda oportunidad, esta vez dentro de una invitación a una de esas cenas en donde se intenta camuflar una noticia con la última bobada del cocinero de turno. Tomando un canapé de nombre inconfesable, me la volví a topar, y desde el primer beso comprendí que esta vez no nos ibamos escapar una de la otra.
Dejamos que el mundo siguiera rodando, y nos perdimos como lobas hambrientas en la habitación de un hotel.
Con ella aprendí a saborear el sexo con dolor,
el beso con sangre,
el erotismo a punta de uña,
el grito sudoroso,
la herida lacerada del deseo.

Bea, inolvidable Bea,
furiosamente amada
rabiosamente amante.

1 comentario

E. -

Bea, querida loca de amor, Bea, cielo hecho posesión.