Blogia
Soy una actriz porno:

¿Y qué?

Envidia.

Envidia. Me hablas de tus amigos, de tus amores, de tu mundo,
y tengo que mirar para otro lado.
Pobre corazón maltrecho,
que solo te quiere para él,
arrebatadoramente,
sin nada ni nadie que lo distraiga.
Te ausentas, te alejas, te entretienes,
y aunque sé que me quieres,
aunque tengo la seguridad de que me deseas,
eso no impide que te busque a gritos,
que te necesite a gemidos,
que remueva el mundo entero,
arriba y abajo,
por verte y agarrarte de la mano,
para que todos sepan que eres mía.
Tengo envidia del aire que respiras,
del manjar que comes,
del vino que bebes,
porque todos ellos penetran en tí antes que yo.
Y mis manos abandonan mi cuerpo
para acudir a tu encuentro,
a fundirse en un abrazo sin fín.
Y mis labios olvidan mi boca
para residir en tu boca,
hasta convertirse,
a fuerza de besos,
en una prolongación de tus labios,
y mi sexo,
ardiente, furioso, apasionado, loco,
solamente entiende el placer
cuando está dentro del tuyo.
Soy una parte de tí, perdida lejos de tí.
Acógeme en tu alma porque me muero de frío.

0 comentarios