Virus.
Tu silencio llena de cristales el pulmón de mi alma y ahoga mi deseo en un mar de sangre.
Tu ausencia congela el volcán de mi corazón
y petrifica mi entusiasmo en un desierto de soledad.
Mi utopía se convierte en una fragil chalupa
frente a un estéril acantilado
donde se estrella la esperanza
de soñarte entregada y mía.
Pero estoy dispuesta a luchar
y quiero que sepas que mi ilusión
es capaz de crearte de nuevo
para poder creerte una vez más.
Mi amor es omnipotente y contagioso.
Así que será mejor que no te resistas,
porque tarde o temprano,
acabarás como yo,
infectada por este virus que me tiene uncida a tí,
noche y día.
0 comentarios