Bienvenida al club.
Amiga bastante íntima de una amiga bastante íntima mía, apenas habíamos cruzado palabra.
Su mundo y el mío divergían por culpa de la diferencia de edad.
Siete años más joven que yo,
sus aficiones y apetencias estaban bastante lejanas de las mías.
Pero estabamos condenadas a entendernos.
El viernes por la tarde coincidimos en el Fnac,
tomamos café, nos caímos excelentemente
y quedamos para cenar.
Elisa es pequeña, delgadísima,
pero con un cuerpo sin defectos, irresistiblemente apetitoso.
Su figura de porcelana
está culminada por unos maravillosos ojos verdes
con mirada de rayos X.
Contrastando con su delicadeza exterior,
sexualmente es insaciable y desenfrenada.
Ella supo hacerme feliz,
pero mi mayor placer fue comprobar cómo la hice yo feliz a ella.
Al día siguiente, después de desayunar zumo de melocotón,
se adelantó a mis pensamientos,
y me pidió que le hiciese unas fotos para sacarla en mi blog.
Ante mi extrañeza,
me respondió que estaba harta de soportar
la torpeza sexual de tíos sin delicadeza
y consideraba este post
como una forma bastante divertida de salir del armario.
Bienvenida al club, Elisa.
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