Noche de amar y no pensar.
Estoy tan colgada,
me ha llegado tanto al corazón,
que, cobarde de mí, no he tenido el valor
para contarle a Lorena
los problemas que arrastra mi vida
y advertirle que no todo es una cara guapa,
unas bonitas piernas,
y unas excelsas tetas.
Ella se ha volcado tanto en mí físico,
que yo he hecho lo mismo.
Y nos hemos dado al amor carnal puro y duro,
a conocer,
saborear,
lamer,
besar,
chupar,
comer,
devorar,
digerir
hasta el último centímetro del cuerpo amado.
No hay tiempo para más.
No hay necesidad de más.
Vuelvo a vivir el segundo al segundo.
Tengo que decírselo, lo sé
Tengo que abrirle los ojos a mi realidad,
pero resulta que yo tampoco quiero abrir los míos.
Amar, besar y no pensar en nada.
Tengo que decírselo. Lo sé.
Pero eso será mañana.
Y mañana, ya veremos.
Mañana será otro día.

