Blogia

Soy una actriz porno:

¿Y qué?

Noche de amar y no pensar.

Noche de amar y no pensar.


Estoy tan colgada,
me ha llegado tanto al corazón,
que, cobarde de mí, no he tenido el valor
para contarle a Lorena
los problemas que arrastra mi vida
y advertirle que no todo es una cara guapa,
unas bonitas piernas,
y unas excelsas tetas.
Ella se ha volcado tanto en mí físico,
que yo he hecho lo mismo.
Y nos hemos dado al amor carnal puro y duro,
a conocer,
saborear,
lamer,
besar,
chupar,
comer,
devorar,
digerir
hasta el último centímetro del cuerpo amado.
No hay tiempo para más.
No hay necesidad de más.
Vuelvo a vivir el segundo al segundo.
Tengo que decírselo, lo sé
Tengo que abrirle los ojos a mi realidad,
pero resulta que yo tampoco quiero abrir los míos.
Amar, besar y no pensar en nada.
Tengo que decírselo. Lo sé.
Pero eso será mañana.
Y mañana, ya veremos.
Mañana será otro día.

Esta noche...

Esta noche...

Esta noche Lorena y yo salimos juntas. Iremos a Barcelona, a cenar a un sitio muy guapo. Presiento que acabaré durmiendo con ella en su piso. Es lo que más me gustaría. Aunque sé que cuando me conozca de verdad, en todo mi contexto, comenzará la retirada y el “adiós, ya te llamaré”.Me gustaría saber cual es la excusa que se inventa. Bueno, me da igual. Esta noche la disfrutaré, porque la deseo con toda mi alma.
Y mañana ya veremos.

Nosotras y ellos.

<center>Nosotras y ellos.</center>

Los hombres vencen
Las mujeres convencen
Los hombres conquistan
Las mujeres seducen
Los hombres poseen
Las mujeres comparten
Los hombres dominan
Las mujeres subyugan
Los hombres muerden
Las mujeres besan
Los hombres penetran
Las mujeres hacen caricias interiores.



Los hombres se casan con una mujer
para cansarse de ella.
Las mujeres se cansan de un hombre
para poder amar con plena libertad a otra mujer.

Novios, no. Gracias.

<center>Novios, no. Gracias.</center>

Después de un eyaculador precoz,
un acumulador de gatillazos,
un forofo del salto del tigre,
un sodomizador bobo,
un metrosexual blandito,
un musculitos hormonado,
un obsexo inagotable,
un cunnilinguo alocado,
un ejecutivo depresivo
y un culé medio impotente,
he decidido muy seriamente pasar de novios.

Descansa, vagina querida, que ya es hora.

Menos mal que la Diosa Fortuna
no me ha arrojado al río del olvido,
porque nada más terminar una partida de tenis
donde demostré fehacientemente
que lo mío no va por la senda de los Vicario,
encontré a la octava maravilla del mundo,
en forma de mujer.





Gracias, Lorena,
por pasar por mi vida,
en el momento justo
y en el sitio oportuno.
Te quiero.