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Soy una actriz porno:

¿Y qué?

Obviedad y utopía.

Obviedad y utopía.

No quiero ser previsible.
Pero me miras y me lees,
con una caricia conoces plenamente mi corazón
y solo uno de tus besos,
tan tuyos, tan originales, tan inacabables,
es capaz de desvelar todos mis secretos.
¿Para que escribirte lo que ya conoces?
Tal vez porque te gusta releer un libro,
volver a escuchar las canciones de siempre,
y descubrir, una vez más, que mi amor
ha sido mil veces descubierto por tu pasión.
Yo soy tu libro abierto,
tu canción de siempre,
tu paisaje habitual,
tu mar tantas veces surcado,
tu lección aprendida,
tu horizonte cercano.
Yo soy tu enamorada obviedad,
y tú eres el camino más corto para alcanzar la utopía.

Virus.

Virus.

Tu silencio llena de cristales el pulmón de mi alma
y ahoga mi deseo en un mar de sangre.
Tu ausencia congela el volcán de mi corazón
y petrifica mi entusiasmo en un desierto de soledad.
Mi utopía se convierte en una fragil chalupa
frente a un estéril acantilado
donde se estrella la esperanza
de soñarte entregada y mía.
Pero estoy dispuesta a luchar
y quiero que sepas que mi ilusión
es capaz de crearte de nuevo
para poder creerte una vez más.
Mi amor es omnipotente y contagioso.
Así que será mejor que no te resistas,
porque tarde o temprano,
acabarás como yo,
infectada por este virus que me tiene uncida a tí,
noche y día.

Ansia

Ansia

No es penetración,
poca cosa para ti y para mi pasión desenfrenada.
Necesito marcarte y marcarme.
Dejar huella indeleble de este delirio que me consume.
Tatuar mi deseo en tu sexo, y tu ternura en mis labios.
Te pienso y te devoro.
Te recuerdo y te consumo.
Te añoro y me fundo en ti.
Con desbocado frenesí,
araño la parte más sensible de tus muslos,
y escribo mi firma en tu vientre,
para dejar muy claro
que tu cuerpo y tu mente,
tu sexo y tus labios,
tu piel, tu corazón, tu sangre, tu vida,
todo lo que eres y lo que sientes y lo que sueñas,
es, para el resto del mundo, territorio vedado.
Porque no hay nada ni nadie como tú,
y nada ni nadie podrá arrebatarme
el regalo de tu inmenso cariño.
Tu cuerpo es un espejo que refleja mis ganas de ti.
No puedo esperar más.
Quiero hacerte, voraz, ansiosa y definitivamente mía

Envidia.

Envidia.

Me hablas de tus amigos, de tus amores, de tu mundo,
y tengo que mirar para otro lado.
Pobre corazón maltrecho,
que solo te quiere para él,
arrebatadoramente,
sin nada ni nadie que lo distraiga.
Te ausentas, te alejas, te entretienes,
y aunque sé que me quieres,
aunque tengo la seguridad de que me deseas,
eso no impide que te busque a gritos,
que te necesite a gemidos,
que remueva el mundo entero,
arriba y abajo,
por verte y agarrarte de la mano,
para que todos sepan que eres mía.
Tengo envidia del aire que respiras,
del manjar que comes,
del vino que bebes,
porque todos ellos penetran en tí antes que yo.
Y mis manos abandonan mi cuerpo
para acudir a tu encuentro,
a fundirse en un abrazo sin fín.
Y mis labios olvidan mi boca
para residir en tu boca,
hasta convertirse,
a fuerza de besos,
en una prolongación de tus labios,
y mi sexo,
ardiente, furioso, apasionado, loco,
solamente entiende el placer
cuando está dentro del tuyo.
Soy una parte de tí, perdida lejos de tí.
Acógeme en tu alma porque me muero de frío.

Premonición.

Premonición.

Besaría tu espalda,
de nuca a trasero,
recorrería, con mis labios sedientos de ti,
tu columna vertebral hasta erizar tu piel
y eliminar de tus ojos,
cuajados de tristeza,
el mal recuerdo de los hombres
que no te han sabido amar.
Sé que soy tu salvación definitiva
y que al final te darás cuenta
de que solo me tienes a mí.
Entonces te armarás de valor
y abandonarás los prejuicios
y lo que puedan decir las lenguas viperinas,
y acabarás rendida en mis brazos.
Y sentirás lo que nunca habías sentido
y descubrirás el sabor,
dulce, amargo, gélido y ardiente,
que tiene el auténtico amor.

Extra omnes.

Extra omnes.

Todo el mundo fuera.
Me sobra la gente.
Las cosas, el paisaje, el entorno.
El ruido, la furia, la sensatez, la angustia.
El mucho y el poco, el bastante y el demasiado.
No quiero nada ni nadie a mi alrededor.
Solo tú,
sin atavíos ni abalorios,
desnuda de todo menos de tí.
Y yo me quedaría solamente contigo,
con mi piel pegada a tu piel,
boca con boca, mano con mano, sexo con sexo
Y comenzaríamos una ceremonia lenta e inexorable
de fusión y pasión,
de succión y combustión,
que sólo terminaría
hasta que fuéramos una sola persona,
completa y total, amada y amante,
febril, apasionada, inagotable,
única.

La huella de tu pasión

La huella de tu pasión

Me gustaria hacerte el amor,
una y otra vez,
encadenando orgasmos
hasta llegar juntas a las puertas de la agonia.
Y luego, borracha de sexo, de amor, de alcohol,
de todo,
sentir la droga dura de tus dientes en mis labios
hasta hacerlos sangrar.
Me vuelve loca que marques mi cuerpo
con la huella de tu pasión.
Y una vez exhausta,
descansaría en tu apacible regazo,
como una niña mala
que acaba de hacer su ultima travesura.

Orgasmo.

<Center> Orgasmo.</center>

Tus ojos recorriendo mi cuerpo.
Tu sonrisa.
Tus labios.
Tu espalda mojada.
Tu vientre acogedor.
Tu deseo.
Tu pasión.
Tus dedos en mi piel.
Tus besos sin final.

Y mi orgasmo.

Muñeca

Muñeca

Así me quieres.
Desnuda, frágil, infantil,
con pechitos temblorosos y adolescentes
y el tanga marcando la turgencia de mi sexo.
Así me quieres.
Exhibiendo una conscupiscencia virginal
y suplicando tiernamente tu compasión.
Así me quieres... hoy.
Porque mañana desearás que sea otra,
radicalmente distinta a la de ayer,
pero siempre joven, siempre hermosa, siempre perfecta.
Yo tengo otros problemas
que tu dices que sabes,
pero lo único que quieres saber
es cuando me voy a rendir ante tí.
Tu no me quieres como mujer, sino como muñeca.
No me mires, suéñame.
No me toques, imagíname.
No me ames,
ama al juguete que has creado para tu deleite.
Y olvídame ya.

Corazones rotos

Corazones rotos

Es muy facil romper el corazón.
Basta con ir regalando cariño,
con la misma calculada frivolidad,
del camello cuando reparte gratis la droga
a los adictos que luego la pagarán muy cara.
Y después, cuando más lo necesitan
sencillamente, desaparecer,
dejando una estela de frustración
en todos aquellos que creían haber llegado,
de forma prodigiosa,
a las puertas del cielo.

¿Por que lo hacemos?
¿Para vengarnos en otros del daño que otros nos hicieron?
No lo sé, ni me importa.
No me gustan las interrogaciones.

Brujas

Brujas

En Zugarramurdi, al norte de Navarra,
cerca de la frontera francesa,
hay unas cuevas formadas por un arroyo,
llamado Infernuko Erreka
No muy lejos de allí, existe un prado,
que lleva el nombre de “akelarre”
Allí la Inquisición
detuvo, torturó y quemó en la hoguera
a numerosas mujeres
acusándolas de ser brujas.
Su delito: ser diferentes.
Unas eran curanderas,
otras estaban enfermas de epilepsia,
otras se dedicaban al contrabando,
otras ejercían a la prostitución.
Algunas eran lesbianas.

Para la crueldad sádica
de aquellos hombres cegados por el fanatismo,
todas eran brujas.
Procuro ir una vez al año,
paseo por el akelarre,
penetro en alguna de las cuevas,
y en homenaje a la memoria de aquellas mujeres
recojo una piedrecita del Infernuko Erreka
y me la llevo de recuerdo.

Tristes víctimas de un mundo violento y macho.

Gays y lesbianas.
Ni juntos ni revueltos.

Gays y lesbianas. <br> Ni juntos ni revueltos.

Uno de los grandes errores
que hemos tenido las lesbianas como colectivo
ha sido unir nuestra causa a la de los gays.
No tengo nada contra ellos, pero tampoco con ellos.
Y mucho me temo
que los gays se han aprovechado de nosotras,
nos han vuelto a utilizar.
Ahora que por fin
han llegado a ser todo un poder fáctico
y la internacional rosa
tiene influencias en todos los campos,
sobre todo en los artísticos,
nosotras,
una vez más,
volvemos a ser las tontas del bote
y vamos detrás de ellos
mendigando nuestra parte del pastel.
Que no nos la darán,
porque el poder establecido
ha llegado a reconocer al gay,
pero sigue rechazando a las lesbianas.
El gay está de moda,
es simpático, vende, tiene audiencia, consigue Oscars.
Las lesbianas continuamos siendo
esas machorras repelentes.

Como suele decir la tía Barbara
que de esto y de casi todo sabe la tira:
Desengáñate, mi niña:
Gays o no gays,
todos los hombres son iguales.

Las amigas de Petter.

Las amigas de Petter.

Sesión con Petter Hegre, en su estudio de París.
Petter es un gran fotógrafo y una gran persona.
Hay muchas modelos, como yo,
que cuando nos hizo el primer reportaje
nos enamoramos como locas.
Petter tiene un gusto exquisito,
y ama nuestro cuerpo
con la misma sensibilidad que una mujer.
Pero no conozco un tío
mas casadísimo que él.
No fué muy lejos a buscar,
porque lo hizo con su modelo preferida,
Luba,
una rusita encantadora,
pero fría como el témpano
y a la vez, celosa hasta de su sombra,
que ahora va de fotógrafa
y de señorona de.
Claro que, todo hay que decirlo,
con dos buenas razones
para hacerle feliz.
Me alegro de que lo sea.
Pero me hubiese gustado
haberlo conocido
antes de ir de esposo fiel.
Se dice en el mundillo,
que cuando estaba soltero total
sus polvos eran aún más deliciosos
que sus mejores fotos.
(Que ya es decir)

Hace un año, por estas fechas,
Petter y Luba estuvieron en Barcelona
para inaugurar una exposición titulada,
"Luba, My Love,"
que se exhibió
en la Galeria Fotonauta, Vic 15.
No lo había visto desde entonces.
Estaba espléndido.
Ahora anda un poco más rellenito,
y Luba, también.
Un poco menos, pero también.
Se ve que el amor,
cuando no mata,
engorda.
Mal asunto.


Como suele decir la tía Barbara
que de esto y de casi todo sabe la tira:
Es muy bonito amar, chicas,
pero follar sin amar es más dietético.


Tú no buscas ,
te encuentran.

Tú no buscas , <br> te encuentran.

Si en Google marcas
Erika + FTV
te salen muchísimas referencias,
Tantas, tantas como cuando marcas
Memos + España.

Hay una leve diferencia, sin embargo.
Las primeras te alegran la vista
Las segundas te ofenden el olfato.

Tienes dos opciones, querido:

Tienes dos opciones, querido:

O escuchar verdades con mis mentiras
o engañarte con tus propias verdades.

Si escoges la primera, bienvenido.
(Hasta te puedes divertir,
con lo raro que es eso)

Si te quedas con la segunda,
te recomiendo las páginas de la bolsa
o el blog del espada.
No hay verdades que engañen más.

Pero no me seas gilipollas
y te quedes en medio.
(Por definición,
los que se quedan en medio
siempre estan dificultando el paso)

Ennumeraciones caóticas

<CENTER>Ennumeraciones caóticas

En toda relación,
y más aún en la amorosa,
hay un intercambio
Me gustaría saber qué es lo que Lorena recibe de mí,
-aparte de cariño y una inmensa admiración-
Yo sí que tengo claro lo que recibo de ella.
Me cuesta trabajo precisar
y más aún establecer una jerarquía.
Prefiero una ennumeración, sin orden y concierto:
Lorena me ofrece
amor, pasión, ternura, risas,
conversación inteligente, ilusión, cultura, risas,
música, libros, cine, naturaleza, risas,
imaginación, locura, osadía, desparpajo,
entusiasmo, ironía, vitalidad y muchas
risas, risas, risas, risas...

Alguien dijo que el buen humor
es el mejor pegamento
para que un amor no se rompa.
Los amores que duran
no son los apasionados,
sino los divertidos.
Hacía mucho tiempo que no amaba tan febrilmente
y a la vez hacía mucho tiempo que no me reía tanto.
Incluso estoy aprendiendo a reirme de misma,
algo que creía imposible
cuando iba de Reina del Mambo.



Lorena,
entre beso y beso,
me ha regalado unas gafas,
y gracias a ellas he conseguido
ver la vida con buen humor.


Paisaje después de la batalla.

Paisaje después de la batalla.

Esta mañana, estaba así de hermosa.
No pude resistirme y le robé esta foto.
Por encima de la pasión de los besos,
del furor de las caricias,
a pesar de los mordiscos y los gemidos,
más allá del deseo devorador,
cuando pienso en ella,
la veo así, dormida, serena,
irresistiblemente atractiva.
Lorena es mi remanso de paz.

La paz que tanto necesito

Cuenta atrás.

<center>Cuenta atrás.

Se acerca el fin de semana
y voy a volver a estar con ella.
Estoy dando saltos de alegría
y el malvado de mi único hermano
(por cierto, un hermoso ejemplar de gay,
menudo carrerón que llevamos en la familia)

me ha hecho esta foto con su telefono movil
y me la ha enviado a mi email.
Se me ve poco pero se nota mucho mi estado de ánimo.

Este fin de semana no pienso salir,
ni bailar,
ni comer,
ni beber,
tan sólo amar sin medida
hasta la extenuación,
(Esa piel, esa dulcísima y reveladora piel,
ese vientre acogedor, sugerente, cálido, amoroso,
y sus labios recorriendo con besos
hasta el último rincón de mi espalda)
En este torbellino de felicidad
que ha desarbolado mi vida
tan racionalmente amueblada,
únicamente estoy segura de una cosa
y es que esta situación es irrepetible
y que por mucho que la busque,
nunca, nunca, nunca,
volveré a encontrar una mujer como



Lorena.

Me quedan ocho años.

Me quedan ocho años.

El cuerpo de la mujer es hermoso debido a su fragilidad.
La belleza lleva implícito el germen de lo efímero.
Unos senos prietos, firmes, juveniles duran muy poco.
Unos muslos sin celulitis son flor de un día.
Es difícil conservar la belleza en la madurez, sin pasar por la ortopedia del quirófano.
Y es crudo comprobar cómo nosotras, al llegar a una edad, nos convertimos en invisibles.
El hombre maduro tiene un punto de atractivo sexual, que no suele tener la mujer de la misma edad.
Envejecemos más pronto.
Entre lesbianas no hablamos de esas cosas. Nos da miedo, pisamos terreno resbaladizo, porque en el amor entre personas de un mismo sexo tiene mucha importancia la piel, más que en el amor heterosexual.
No me gustaría ser una cincuentona insegura, que se agarra a alguien, hombre o mujer, como un clavo ardiendo, porque cualquier cosa es soportable antes que dormir sola.
Lo tengo claro.
A los cuarenta años justos,
es decir, dentro de ocho años, digo adiós.
Adiós a las novias, adiós a las parejas, adiós al sexo.
Me encerraré a solas con mi vida,
y me dedicaré a darme placer.
Y solo aceptaré a las amigas que también sean cómplices y protectoras de mi querida soledad.

Pongamos que hablo de Lorena.

Pongamos que hablo de Lorena.

Demasiado buena persona para ser verdad.
Nunca había visto a nadie con tanta capacidad de amar. Tan necesitada de cariño y a la vez tan derrochadora de afectos. No da amor con cuentagotas, lo reparte a manos llenas, allá por donde pasa, sin mirar a quién, sin mirar por qué.
Tiene una sonrisa que merecería, ella sola, un monumento. Y los ojos más preciosos que he visto en mi vida.
Pero por encima de su cuerpo que para mi gusto tiene la medida justa, por encima de su belleza física, es una mujer de la que nunca te separarías.
Nunca.
Y me ha tocado a mí, no se sabe por qué, en un momento en que empezaba a encontrarle gusto a pasarme el día odiando al género humano.
¿Me salvará de mi soledad, tan bien amueblada, tan perfecta, tan fría?
¿O volveré a quitarme la máscara, desnudarme de verdad y enseñarle la piedra que tengo por corazón, a ver si su cariño la derrite, o buscará, como otros y otras, una excusa para dejar de verme?
Pero eso será mañana.
Y mañana, ya veremos.
Mañana sera otro día.