Brujas
En Zugarramurdi, al norte de Navarra, cerca de la frontera francesa,
hay unas cuevas formadas por un arroyo,
llamado Infernuko Erreka
No muy lejos de allí, existe un prado,
que lleva el nombre de akelarre
Allí la Inquisición
detuvo, torturó y quemó en la hoguera
a numerosas mujeres
acusándolas de ser brujas.
Su delito: ser diferentes.
Unas eran curanderas,
otras estaban enfermas de epilepsia,
otras se dedicaban al contrabando,
otras ejercían a la prostitución.
Algunas eran lesbianas.
Para la crueldad sádica
de aquellos hombres cegados por el fanatismo,
todas eran brujas.
Procuro ir una vez al año,
paseo por el akelarre,
penetro en alguna de las cuevas,
y en homenaje a la memoria de aquellas mujeres
recojo una piedrecita del Infernuko Erreka
y me la llevo de recuerdo.
Tristes víctimas de un mundo violento y macho.
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