Soy una actriz porno:

¿Y qué?

erikisssima

Pasaba por aquí y...

 cinica

         Me he vuelto más cínica, se me están cayendo las tetas y es motivo más que suficiente. El día que tenga los muslos fláccidos, entonces más que cínica me volveré histérica, pero tiempo al tiempo. Ayer rompí con mi novia, una exótica que cacé al vuelo en los chats de ultramar, tampoco valía para tanto, era feilla, pero tenía una ternura que la transformaba. Lo que pasa es que corren malos tiempos para la ternura, ahora lo que cuenta es el aquí te agarro aquí te beneficio. Cansada de posar desnuda para otros, esto del sexo lo llevo fatal, porque paso de ser estrecha como una novicia, a coger lo que me llega, sin más, sea masculino, femenino o neutro, es lo malo de enseñar el coño a fotógrafos y videógrafos. Cada cual sirve para lo que sirve, y como me gano bien la vida, pienso que ya mis tetas comienzan a no estar fotografiables, y me veo en pocos años, como amante tonta de un ejecutivo con pasta, que me presta lo que sea a fondo perdido para llegar a fin de mes,  como relaciones públicas supermaquillada en discotecas que se van al garete, o lo que es peor, como puta retirada de un viajante de Murcia. Me hubiese gustado que un día alguien se hubiese interesado más por mis escritos que por mis pezones, pero de la misma forma que los árboles no dejan ver el bosque, las tetas no dejan ver la inteligencia. Y ahora van, las muy zorras, y comienzan a caerse, maldita ley de la gravedad, esto es la hecatombe.

 

 

22/03/2008 02:03 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar.

Carla o el Esplendor.

20060215195148-carla.jpgCarla practica, o mejor dicho, incita a un sexo limpio, elegante,
suave hasta el paroxismo, sin gritos y con susurros, 
con ella me deslizo en la pendiente del deseo,
acunando el leve gemido de una carne
disuelta en una incesante y delicadísima oleada de placer.
Mi pasión por ella se acrecienta
cuando me regala un strip tease inverso,
es más excitante conforme abandona su desnudez primera
y se viste con el maravilloso artificio de unos tejidos seductores,
que se convierten en su otra piel.
Carla, sexo de satén, y burbujas de champán,
Carla, compañera perfecta en cenas de caviar y glamour,
donde puedo admirar, a la luz de las velas,
el fulgor de una figura concebida para embriagar la mirada,
Carla, soberana belleza de un erotismo sin frenesí,
con la distinción de un vals,
Carla, hermosa hasta decir basta,
propietaria de besos deslumbrantes
que parecen extraidos de las entrañas de una diosa,
Carla, vivo retrato del sueño de la perfección,
cincelado por un artista enfermo de estética.
Carla, adorada, admirada, envidiada, deseada y mil veces querida,
con ella aprendí que la pasión más intensa es también la más sutil,
y que el orgasmo más volcánico es capaz de tener
el tacto de la seda inmaculada,
el aroma de una rosa sin espinas,
el color de un pálido cielo,
el sonido de una coral de Bach,
y el sabor de aquella fruta prohibida del último paraíso.
15/02/2006 19:51 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar.

Sara, el apogeo de la carne.

20060215114117-sara.jpg

Cuando me dejo dominar por la sensualidad pura y dura,
cuando ansío que el deseo de la piel me avasalle,
cuando sueño con la voracidad de la pasión y el sudor del sexo,
entonces me viene al recuerdo, irresistible,  
el tembloroso espasmo
de mi querida, inflamada, fogosa, deslumbrante y embriagadora
Sara.
La recuerdo, acurrucada en mi hombro,
y me estremezco,
la vislumbro, pegada a mi piel,
y se eleva la temperatura de mi deseo,
evoco la carnalidad de sus labios,
y me dejo devorar por el ansia de su boca.
Sara, sexo puro,
deslumbrante venus de piel de nieve,
surgida del mar azul de una mirada impaciente,
Sara, para amar, sin tiempo ni medida,
hasta el agotamiento,
hasta el último gemido,
con el cuerpo incondicionalmente abandonado,
ante la inmensa exaltación del placer.

15/02/2006 11:41 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar.

Juana, apetitosa curiosidad.

20060215104514-juana.jpg

Pasaba por mi lado
y solamente me llamaba la atención su acogedora sonrisa.
Presentía en ella a una mujer protectora,
de caricias cálidas, de mimo cariñoso, de tibias humedades.
Sin pretenderlo, la curiosidad dió paso al deseo,
urgente y  ardiente,
aunque su pareja, una furiosa cuarentona,
me impedía cualquier acercamiento.
Bien observada, Juana era de lo más normal,
pero el umbral de sus promesas
superaba con creces sus posibles carencias.
El erotismo tiene razones
que la pura estética no entiende,
y así fue, cómo una noche, casi por sorpresa,
me dejé llevar por ese cariño acumulado,
y descubrí los ocultos y excitantes horizontes
de un sexo amable, sin aristas, mórbido y esponjoso.
Al día siguiente, Juana me regaló un beso que tardaré en olvidar,
y me dio un adiós con sabor a definitivo.
Resultó que su deseo era similar al mío,
una apetencia de aventura surgida de la curiosidad,
y por lo tanto irrepetible.
Pero el erotismo tiene razones
que la pura lógica tampoco entiende.
Y como el cartero, también el sexo, suele llamar dos veces.

15/02/2006 10:45 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar.

Claudia, del verbo claudicar.

20060214224046-claudia.jpgCoincidía con Claudia en algún trabajo ocasional.
Admiraba su elegante desenvoltura,
envidiaba su exótica colección de amantes,
que ella exhibía sin pudor y sin excesivo entusiasmo.
Demasiado arrogante para mí, decía.
Y tal vez, por un oculto despecho, procuraba evitarla.
Su mirada me desnudaba y a la vez me congelaba,
razón suficiente para guardar ante ella una prudente distancia.
Desconocía, pobre de mí, que ya me había seleccionado.
Un día caí en sus brazos,
cuando yo menos lo pensaba, cuando ella más lo deseaba.
Lo que experimenté aquella noche
fue una sobredosis de droga dura.
Nunca olvidaré la experiencia de plenitud que se apoderó de mí,
cuando sentí, piel sobre piel, cómo su cuerpo se quebraba
ante el terremoto de un orgasmo infinito.
En su rendición, demostró su completa victoria.
Ahora sigue alardeando de ser reina del mambo,
su mirada continúa desnudándome,
sin embargo ya no envidio de ella su poderío,
sino todo lo contrario, su oculta y delicada fragilidad.
Y continúo soñando que una noche,
cuando yo menos lo piense, cuando ella más lo desee,
volverá a claudicar entre mis brazos.
14/02/2006 22:40 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar.

Menuda pasión menuda.

20060214212641-rita.jpgMetro y medio de auténtico desenfreno.
Y de sonrisas, y besos, y lujo, y encanto,
y mirada que me atraviesa,
que me convierte en cómplice de sus travesuras eróticas,
de sus audacias morbosas e infantiles.
Rita alegre, Rita vitalidad, Rita fuego,
Rita refugio para sentirme madre y maestra, niña y discípula.
Aprendí, una y otra vez, que todos los caminos conducen a ella,
y en la sobremesa de otros festines de sexo
con otros cuerpos y otros rostros,
comprobé cómo surge, arrebatador,
su nombre, su cuerpo, su sexo, su paz.
Me gustaría que fuera mía, pero no, soy yo la que soy suya.
Como muchas otras más, que cuando cierran los ojos
piensan, sueñan, sienten, viven
sus maravillosas, seductoras, irresistibles caricias.
14/02/2006 21:26 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar.

Margarita, flor de un día.

20051209001505-margarita.jpgMe crucé con ella en la calle
y no pude evitar una sensación de peligro.
Todas las pelirrojas son peligrosas, por lo menos para mí.
Así que aceleré el paso
y no caí en la tentación de charlar con ella,
aunque en ese rápido encuentro
sí hubo ocasión de intercambiar leves sonrisas.
Pero la vida es una trilera,
y nos reserva siempre un as bajo su manga.
Horas después, en la cola del cine, me la volví a encontrar.
Llega, se pone a mi espalda y me sonríe.
El deseo, como el cartero, siempre llama dos veces,
así que no hubo película, sino un largo paseo
por la intrincada noche de una incendiaria pasión.
Al día siguiente, con resaca de caricias en mi cuerpo,
la contemplo desnuda en mi cama
y comprendo que mi atracción no es lo suficientemente fuerte
como para que rompa con mi actual pareja.
Me queda el sabor agridulce de la infidelidad
y algunos mechones de su cabello de fuego quemando mi piel.
09/12/2005 00:15 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar.

Y te vas, y te vas,
y no te has ido.

20051209000926-marta.jpgCarnalidad pura sin estrecheces monjiles,
gula insaciable sin melindres dietéticos,
naturalidad hasta en lo más escatológico,
Marta campestre,
Marta amiga de pasear entre brezos,
Marta de mil tardes de amor,
en los verdes prados de tu querida Cantabria.
Lo nuestro es insistencia.
Nos amamos, nos separamos, volvemos a encontrarnos.
Nunca una breve pasión duró tanto.
Nunca un amor fiel tuvo tantas interrupciones.
Pero en cada reencuentro, saboreo de ti algo distinto.
Tu deseo ha ganado en amplitud y en exigencia.
Me seduces una y otra vez,
porque sabes que mi vanidad se agranda al estar contigo,
porque lucirte como mía ante la gente me excita y tú lo sabes,
y porque en la intimidad de unas sábanas compartidas,
tú eres la amante virtuosa que conoce todos mis registros
y sabe pulsar con delicadeza o con furia todas mis teclas.
Marta, mi droga, sabes muy bien cómo enamorarme.
Por eso vuelves a mí.
Por eso yo vuelvo a tí.
 
09/12/2005 00:09 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar.

Elena, mi sol.

20051130191415-elena.jpgNunca pensé que en la furia sexual pudiera latir tanta ternura.
Elena es el amor más goloso que se haya podido encarnar
en un cuerpo pequeño, mullido, abierto, alegre y manejable.

Mi pequeña niña luminosa, de mirada danzarina,
cada noche intento convertirte en un juguete de sexo,
y al alba, soy yo la que se despierta,
acurrucada en tus brazos,
como si fuera aquella muñeca de tu infancia
a la que dedicar tu inmensa veta de cariño.
Nada puede compararse al placer de comprobar
con qué dulce y deslumbrante insistencia
vas deshaciendo la niebla de mi tristeza,
y transformando mi oscuro amanecer
en una deliciosa mañana de esplendor.

Cuando me sonríes, se terminan las sombras.
30/11/2005 19:14 Autor: erikissima. Tema: mi,me,conmigo.. No hay comentarios. Comentar.

Natalia, hielo ardiente.

20051115093945-nas.jpg

Su piel es de nieve, su rostro, de hielo,
su belleza brilla asombrosamente fría,
su sonrisa tiene un trasfondo de mueca,
y en la perfección de sus líneas,
parece como si hubiera un exceso de gélido mármol
y una carencia de carne inflamada.
Pero cuando llega el deseo,
Natalia elimina el último velo que ocultaba su furia desnuda
y se desboca, se descontrola,
derrite su hielo en un incendio furioso
y me exige que horade con urgencia la tersura de su piel.
El glaciar se transforma en volcán.
Y descubro, por fin, a una fiera arrebatada
que no tolera ningún tipo de represión,
ni siquiera el más liviano asomo de continencia.
En este feliz momento
en que hasta su sombra se convierte en sexo,
ella abandona en mis brazos
un cuerpo perfecto que ha dejado de ser distante
y es por fin, un placer inmensamente cercano,

goloso, incandescente, devorable.

Natalia, mi diosa.
Natalia, mi vicio.

15/11/2005 09:41 No hay comentarios. Comentar.




 

 
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