Soy una actriz porno:
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Pasaba por aquí y...
22/03/2008 02:03 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar. Carla o el Esplendor. Carla practica, o mejor dicho, incita a un sexo limpio, elegante,suave hasta el paroxismo, sin gritos y con susurros, con ella me deslizo en la pendiente del deseo, acunando el leve gemido de una carne disuelta en una incesante y delicadísima oleada de placer. Mi pasión por ella se acrecienta cuando me regala un strip tease inverso, es más excitante conforme abandona su desnudez primera y se viste con el maravilloso artificio de unos tejidos seductores, que se convierten en su otra piel. Carla, sexo de satén, y burbujas de champán, Carla, compañera perfecta en cenas de caviar y glamour, donde puedo admirar, a la luz de las velas, el fulgor de una figura concebida para embriagar la mirada, Carla, soberana belleza de un erotismo sin frenesí, con la distinción de un vals, Carla, hermosa hasta decir basta, propietaria de besos deslumbrantes que parecen extraidos de las entrañas de una diosa, Carla, vivo retrato del sueño de la perfección, cincelado por un artista enfermo de estética. Carla, adorada, admirada, envidiada, deseada y mil veces querida, con ella aprendí que la pasión más intensa es también la más sutil, y que el orgasmo más volcánico es capaz de tener el tacto de la seda inmaculada, el aroma de una rosa sin espinas, el color de un pálido cielo, el sonido de una coral de Bach, y el sabor de aquella fruta prohibida del último paraíso. 15/02/2006 19:51 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar. Sara, el apogeo de la carne.![]() Cuando me dejo dominar por la sensualidad pura y dura, 15/02/2006 11:41 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar. Juana, apetitosa curiosidad.![]() Pasaba por mi lado 15/02/2006 10:45 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar. Claudia, del verbo claudicar. Coincidía con Claudia en algún trabajo ocasional. Admiraba su elegante desenvoltura, envidiaba su exótica colección de amantes, que ella exhibía sin pudor y sin excesivo entusiasmo. Demasiado arrogante para mí, decía. Y tal vez, por un oculto despecho, procuraba evitarla. Su mirada me desnudaba y a la vez me congelaba, razón suficiente para guardar ante ella una prudente distancia. Desconocía, pobre de mí, que ya me había seleccionado. Un día caí en sus brazos, cuando yo menos lo pensaba, cuando ella más lo deseaba. Lo que experimenté aquella noche fue una sobredosis de droga dura. Nunca olvidaré la experiencia de plenitud que se apoderó de mí, cuando sentí, piel sobre piel, cómo su cuerpo se quebraba ante el terremoto de un orgasmo infinito. En su rendición, demostró su completa victoria. Ahora sigue alardeando de ser reina del mambo, su mirada continúa desnudándome, sin embargo ya no envidio de ella su poderío, sino todo lo contrario, su oculta y delicada fragilidad. Y continúo soñando que una noche, cuando yo menos lo piense, cuando ella más lo desee, volverá a claudicar entre mis brazos. 14/02/2006 22:40 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar. Menuda pasión menuda. Metro y medio de auténtico desenfreno. Y de sonrisas, y besos, y lujo, y encanto, y mirada que me atraviesa, que me convierte en cómplice de sus travesuras eróticas, de sus audacias morbosas e infantiles. Rita alegre, Rita vitalidad, Rita fuego, Rita refugio para sentirme madre y maestra, niña y discípula. Aprendí, una y otra vez, que todos los caminos conducen a ella, y en la sobremesa de otros festines de sexo con otros cuerpos y otros rostros, comprobé cómo surge, arrebatador, su nombre, su cuerpo, su sexo, su paz. Me gustaría que fuera mía, pero no, soy yo la que soy suya. Como muchas otras más, que cuando cierran los ojos piensan, sueñan, sienten, viven sus maravillosas, seductoras, irresistibles caricias. 14/02/2006 21:26 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar. Margarita, flor de un día. Me crucé con ella en la calley no pude evitar una sensación de peligro. Todas las pelirrojas son peligrosas, por lo menos para mí. Así que aceleré el paso y no caí en la tentación de charlar con ella, aunque en ese rápido encuentro sí hubo ocasión de intercambiar leves sonrisas. Pero la vida es una trilera, y nos reserva siempre un as bajo su manga. Horas después, en la cola del cine, me la volví a encontrar. Llega, se pone a mi espalda y me sonríe. El deseo, como el cartero, siempre llama dos veces, así que no hubo película, sino un largo paseo por la intrincada noche de una incendiaria pasión. Al día siguiente, con resaca de caricias en mi cuerpo, la contemplo desnuda en mi cama y comprendo que mi atracción no es lo suficientemente fuerte como para que rompa con mi actual pareja. Me queda el sabor agridulce de la infidelidad y algunos mechones de su cabello de fuego quemando mi piel. 09/12/2005 00:15 Autor: erikissima. No hay comentarios. Comentar. Y te vas, y te vas, |
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