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Soy una actriz porno:

¿Y qué?

Ester, amante y cómplice.

Ester, amante y cómplice. Nos teníamos ganas, aunque procurábamos no frecuentarnos,
tal vez por miedo a caer en el remolino de una pasión
que podría no tener un final feliz.
Pero las precauciones son malas consejeras,
y no se pueden mantener las incógnitas
cuando la pasión llama a la puerta,
Ester es confiada, pícara, ardiente,
sin prejuicios ni tabúes,
pero su desparpajo sexual lo sabe combinar
con un punto de inocencia que la hace aún más deseable.
Nos tomamos por curiosidad,
nos saboreamos por gula,
nos saciamos por placer.
Y ahora somos amigas y cómplices
en este viaje circular alrededor de un mundo llamado sexo.

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